Hace ya tiempo que (nos guste o no) las redes sociales comenzaron a ser clave en el debate político. El 15M fue, quizas, el primer momento en el que fuimos conscientes de cómo estas herramientas podían suponer un cambio fundamental en la manera de entender la esfera pública. El movimiento no sólo se organizó, sino que construyó todo su discurso desde la esfera digital. No mucho tiempo después, los programas de TV comenzaron a poner hashtags en sus márgenes, también los de actualidad y debate político (que, a su vez, vivían un boom en aquel momento). La interacción constante con las redes empezó a ser habitual en la TV. Consultar un hashtag en Twitter se convirtió en una manera insólitamente fiable de medir el pulso a la población. Aparecieron opinadores, anónimos y populares, y no tardaron demasiado en unirse a la conversación unos cuantos millones de bots (no solo rusos) esparciendo Fake News y bulos. Esto último no hizo más que confirmar lo evidente: las redes sociales son el nuevo campo de batalla de la política.

Sin embargo, no ha sido hasta esta campaña electoral cuando los partidos políticos se han terminado de dar cuenta. En las elecciones de 2016, el Partido Popular rompió records invirtiendo 150 000 euros en campañas de Facebook. Este año, han doblado el presupuesto. Los demás partidos también se han apuntado al Márketing Digital.

 

Fuente: El País

 

Entre todos, suman unos 2 millones de inversión y 7000 anuncios diferentes. Unidas Podemos es, sin duda, quien más se ha gastado en publicidad online, ganando por goleada al resto con unos 750 000 euros de inversión. Se dirigen sobre todo a mujeres jóvenes de entre 18 y 34 años. Le sigue ciudadanos, con algo más de 500 000 euros invertidos. La campaña online de ciudadanos se caracteriza por ser la que cuenta con más variedad de piezas, además de venir estas definidas por un tono mucho más agresivo y bronco que las demás: mientras las de los otros partidos se centran en exaltar a su líder (como el PSOE) y otras en transmitir medidas del programa electoral (como el PP), ciudadanos apuesta más por la crítica directa a otras formaciones no solo políticas, como Terra Lliure, ETA… Es una estrategia quizás poco sofisticada, pero sin duda adaptada al tono general de los debate spolíticos en redes.

En tercer puesto se encuentra el Partido Popular, con unos 270 000 euros de inversión y una curiosidad: buscan ser visibles para mujeres de mediana y tercera edad. Su anuncio más visto es uno sobre educación, defendiendo la existencia de las escuelas concertadas y privadas y, por tanto, la libertad de elección de los padres. La mayor parte de sus visualizaciones (y por tanto el target elegido para esa pieza) son mujeres de entre 35 y 44 años, es decir, en época de «crianza».

Por último, el PSOE parece haberse perdido el tren. Su inversión en publicidad on-line es baja y poco destacable. Con poco más de 50 000 euros invertidos y un inventario de piezas más bien escaso y repetitivo, se centran en comunicarse con mujeres jóvenes de entre 18 y 25 años. Su impacto y visibilidad, por tanto, ha sido escasa. Sin embargo, es difícil pensar que esto se debe a una falta de estrategia o a una simple torpeza. No parece descabellado pensar que el PSOE ha apostado por una campaña electoral de perfil bajo, confiando en que los votos le llegarán «solos» gracias a la irrupción de Vox y a la movilización del centro-izquierda, mayoritario, indeciso y poco participativo en las últimas citas electorales. El lema de campaña de Sánchez es simple: «haz que pase». Sin embargo, lo que movilizará el voto socialista este 28 A es otra cosa, y el PSOE es consciente de ello: «impide que ocurra lo otro». El caballo de Santiago Abascal equivale a muchos miles de euros invertidos en Facebook Ads.